La Ingratitud Americana

Trabajador agrícola recibe notificación de que ya no califica para recibir beneficios de Seguro Social después de haber dejado su vida en los campos americanos.


La definición de diferentes diccionarios de la lengua castellana acerca de la palabra INGRATITUD, es coincidente y su significado es: "Olvido o desprecio de los beneficios recibidos". INGRATITUDE en el idioma inglés, significa lo mismo y sólo se le agrega la palabra cruel. Entonces la ingratitud ya como concepto es de lo más desagradable, cruel y despreciable en la vida de los seres humanos. Un hijo ingrato siempre es visto como un ente sujeto de redención, no se puede aceptar la ingratitud de los descendientes como algo natural o agradable, por lo tanto se exige una pronta y oportuna rectificación.

En los diferentes países que han resultado triunfadores en las muchas guerras que los hombres "civilizados" concertan, la gratitud hacia los guerreros más valientes y osados es algo más que obligado. Los veteranos de las guerras en los Estados Unidos de América, reciben beneficios y homenajes (si bien no lo que es justo) por su sacrificada tarea durante las conflagraciones. Los muertos en las guerras, reciben de parte del gobierno de la Unin Americana un homenaje perpetuo, escribiendo sus nombres en inmensos murales, ubicados en las ciudades más importantes y a la vista de todos.

Por desgracia no sucede lo mismo con los trabajadores en Norteamérica que día a día se la pasan construyendo, produciendo riqueza y bienestar para amplias capas de la población. Para estos héroes anónimos, que no matan ni hacen daño a nadie, con demasiada frecuencia la ingratitud es el único pago que reciben por su esforzada labor.

Poco a poco, se va conociendo que los trabajadores agrícolas en el país más poderoso del mundo trabajan en condiciones por demás deficientes. La seguridad en el trabajo es casi nula, los riesgos a que se ven expuestos cotidianamante durante largas horas de trabajo se acrecentan y los salarios que perciben no les alcanzan ni para mal vivir. Además de todo esto se les sigue negando su derecho a organizarse para la defensa de sus intereses. Luego a los trabajadores manufactureros y de los servicios, continuamente se les ve en los áridos montes de la gran necesidad, sin perspectivas claras para un mejor futuro que les lleve a ellos y a sus hijos hacia una vida mejor. Al trabajador en U.S.A., aún le falta un trecho muy largo que recorrer para merecer el agradecimiento a que se ha hecho acredor desde hace ya muchos años atrás.

Hoy, se ha dado un nuevo golpe en contra de millones de trabajadores que han dejado su vida entera laborando en los Estados Unidos de América. Los hombres que manejan la política en ese país, han acordado terminar con casi todos los beneficios que desde los tiempos de la Gran Depresión disfrutaban los trabajadores más pobres y aquellos que por invalidez, o por edades infantil o avanzada, necesitan de la ayuda del Estado. Los más afectados por las nuevas disposiciones, sin duda serán aquellos que habiendo emigrado de México y otros países latinoamericanos, nunca sintieron la necesidad de cambiar su nacionalidad, por lo tanto permanecieron en el país con un status de residentes. Para ellos se viene toda una carga de recortes a sus ya de por sí exiguos presupuestos y a muchos más se les quitará lo único que tienen para poder sobrevivir.

Es así, con ingratitud, como la política gubernamental norteamericana responde a las necesidades actuales de trabajadores y sus familias que esforzadamente contribuyeron con su trabajo e impuestos al bienestar de la población en general. Las reformas a la Ley de Asistencia Social, arrojará, dicen los expertos, a 2.6 millones de personas a la pobreza. 11 millones de niños serán, al ponerse en marcha las reformas, absolutamente pobres. Una de cada cinco familias norteamericanas se verán afectadas duramente por las nuevas medidas y 350 mil familias quedarán fuera del programa de estampillas de comida. Finalmente, 8.7 millones de pobres descenderán a un nivel más abajo en la escala de la pobreza.

Pareciera que hablamos de un país del tercero o cuarto mundo, pero no es así, estámos refiriendonos al país que ha alcanzado los stándares de bienestar más altos del universo, que ha desarrollado una economía próspera y abundante y que ha llegado a hurgar en otros lejanos lugares invirtiendo cantidades fabulosas de dólares para conocer otros mundos. Hablamos del país líder, del "país indispensable" como dijera recientemente el presidente William Clinton y que ahora se ha decidido a penetrar en la gran contradicción de ser rico y atentar en contra del bienestar de los más pobres.

En próximas entregas haremos del conocimiento de los amables lectores, el aporte tan significativo que han hecho a los Estados Unidos de América, una fila interminable de personas, principalmente de origen mexicano a la construcción y consolidación de ese país. Por lo pronto no queda más que manifestar nuestra inconformidad por la ingratitud con que están pagando hoy a millones de seres humanos que han contribuído esforzadamente a la grandeza estadounidense, al poner en marcha recortes brutales, sin haber necesidad, a su bienestar.


Escrito de Enrique Lomas, director del Centro del Información y Estudios Migratorios de Ciudad Juárez, y colaborador del proyecto para rescatar la historia de los trabajadores agrícolas fronterizos, marzo de 1997.


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